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La tradición pulpeira en la comarca de O Carballiño

Actualmente es de conocimiento general la estrecha relación que mantienen la comarca de O Carballiño y el cefalópodo consumido por excelencia en esta región. Se trata de una relación muy arraigada entre el colectivo de las pulperas de Arcos, cuya labor se ejerce desde 1752, año en el que datan las primeras referencias a este oficio. Es importante conocer de donde proviene una unión tan fuerte entre sus gentes, que tiene su punto culmen en la Fiesta del Pulpo, celebrada cada año durante el segundo domingo de agosto en el parque etnográfico de la villa Carballiñesa.

Para comenzar a explicar esta tradición es necesario retroceder en el tiempo y aproximarnos a la parroquia de Oseira, en el concello de San Cristovo de Cea. En un determinado momento de la historia, concretamente en 112, Doña Urraca y su hijo Don Alonso ceden a Diego Arias el Couto de la iglesia de Marín, hecho que acaba siendo legitimando de forma definitiva en 1151. Por lo tanto, se considera que con ese hecho se establece la relación entre el Monasterio de Oseira y la actual provincia de Pontevedra. Debido a que Oseira se localiza en una zona interior de la comunidad gallega, la presencia de pescado era escaso, pero, al mismo tiempo, era un producto muy valorado. Debido a esto, los monjes se interesaron por dicho producto, proponiéndolo como forma de pago por el arrendamiento de sus posesiones en la costa. Entre todas esas rentas que se pagaban en forma de pescado podíamos encontrar el pulpo, la pescada o la sardina. Gracias a un secado adecuado, estos productos se conservaban durante más tiempo que otros, por lo cual, eran considerados bienes más valiosos. Para esa conservación se utilizaban elementos naturales, como la sal, procedente de las salinas situadas en la zona de la Lanzada y que eran propiedad del Monasterio de Oseira.

Con el paso del tiempo, los mojes establecieron contratos con marineros de Marín, a través de los cuales obtenían el producto del mar a un bajo precio para convertirse en un recurso comercial. A pesar de que el pulpo era considerado un bien de baja calidad, y, de que en un principio se dice que era regalado a personas de bajos recursos, también pasó a formar parte de dicha actividad económica (cuenta la leyenda, que fueron estas gentes las que se las ingeniaron para descubrir la mejor manera de cocinar el pulpo, y de esta manera, convertirse en los precursores del producto gastronómico por excelencia de esta región, el pulpo á feira). Este proceso de compra-venta se extendió por las zonas que estaban bajo jurisdicción del Monasterio y ferias, como la de O Carballiño, concretamente en Flores, parroquia de Señorín, fundada a mediados del siglo XVII.

Se considera que la feria de O Carballiño surgió por motivos económicos. Los monjes de Oseira llegaron a la conclusión que esta zona, próxima las tierras de Partovia, reunía todos los requisitos necesarios para incrementar los beneficios derivados de la actividad comercial desarrollada en las ferias. Se trataba de un espacio donde confluían numerosos caminos, con características que facilitaban el acceso a los medios de transporte y próxima a núcleos poblacionales importantes. Por lo tanto, en un determinado momento, se decide trasladar la feria que anteriormente se realizaba en Cea al nuevo enclave, en O Carballiño.

Con el paso del tiempo, y después de varias disputas entre el Monasterio de Oseira y el de San Martiño en las que se discuten asuntos territoriales y pleitos con abades que afectaban directamente a la situación de la feria, esta obtiene la acreditación necesaria para llevar a cabo la feria en el actual O Carballiño, gracias un documento oficial en forma de carta regia. Es importante añadir que se hace referencia a la existencia de un Carballo en la entrada de este nuevo espacio, de los cual se intuye que es este árbol el que da origen al topónimo de la villa Carballiñesa. Como se puede observar, pulpo y O Carballiño tienen una relación muy especial.

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